¿Debería comprarme un olivo artificial? es la pregunta que muchos nos hacemos y la respuesta es sí, deberias comprar un olivo artificial es una decisión muy acertada si buscas el carácter mediterráneo de este árbol sin preocuparte del riego, la poda o los cambios de estación. En Selvavita trabajamos con modelos de 125 y 155 cm, fabricados con tronco natural y hojas realistas, que transforman cualquier espacio en cuanto los colocas. Un olivo artificial no es un simple adorno: es un símbolo de paz, longevidad y prosperidad que puedes disfrutar sin esfuerzo y que se adapta a casas, oficinas, restaurantes o terrazas. Te lo vamos a explicar todo en este artículo para que no re pierdas nada:
La primera impresión que da un olivo artificial
Una de las cosas que más me gusta del olivo artificial es cómo cambia un ambiente de forma inmediata. Recuerdo la primera vez que colocamos un olivo artificial de 155 cm en el recibidor de un restaurante de Zaragoza. El espacio, que antes pasaba desapercibido, de repente adquirió un aire mediterráneo que invitaba a quedarse. Los clientes empezaron a comentar el detalle, e incluso muchos pensaban que se trataba de un árbol vivo. Esa es la magia de un olivo bien trabajado: cuando el tronco es natural y las hojas tienen distintos matices de verde, cuesta distinguirlo de uno real.
En un hogar ocurre lo mismo. El olivo artificial de 125 cm, por ejemplo, es perfecto para un salón o una entrada pequeña. Aporta frescura y carácter sin ocupar demasiado espacio, y lo mejor es que no tendrás que preocuparte por si le da el sol o por si necesita riego.
Por qué un olivo natural no siempre es la mejor opción
He visto muchas veces cómo la ilusión de comprar un olivo natural en maceta acaba convirtiéndose en frustración. El olivo, como árbol vivo, necesita mucho sol directo, una tierra adecuada y podas periódicas para crecer sano. En interiores, y sobre todo en climas fríos o húmedos, es muy difícil mantenerlo en buen estado. He tenido clientes que me contaban que en pocos meses sus olivos naturales habían perdido hojas, se habían secado o simplemente no resistieron el invierno.
Con un olivo artificial, ese problema desaparece. No importa la orientación de tu casa, la luz que recibas ni el clima de tu ciudad: el árbol siempre luce igual de frondoso. En negocios esto es todavía más importante. Un restaurante no puede permitirse que la decoración principal se vea apagada o deteriorada, y ahí el olivo artificial juega un papel clave: mantiene el ambiente fresco y elegante todos los días del año.
Lo que de verdad se valora al comprar un olivo artificial
Cuando alguien me pregunta qué debe fijarse al elegir un olivo artificial, siempre digo lo mismo: en el tronco, en las hojas y en la estabilidad.
El tronco es el corazón del árbol. Por eso en SelvaVita trabajamos únicamente con troncos naturales. No hay comparación posible con los modelos de resina o plástico; la textura rugosa, las vetas y las irregularidades de la madera real hacen que cada pieza sea única.
Las hojas también marcan la diferencia. Los olivos artificiales de baja calidad suelen tener hojas de un solo tono y con brillo artificial, lo que delata al instante que no son reales. Nosotros utilizamos hojas en diferentes tonalidades de verde, con un acabado mate que refleja la luz de manera natural.
Por último, está la estabilidad. Un olivo no es un objeto pequeño: tiene que ser firme y sentirse sólido, especialmente si se coloca en una entrada o en un local con mucho movimiento de gente.
Cómo elegir el tamaño perfecto
Aquí es donde entran en juego los dos modelos que fabricamos:
– El Olivo artificial 125 cm con tronco natural es ideal para espacios reducidos, entradas pequeñas o como complemento en un salón. Su tamaño permite integrarlo en rincones donde un árbol mayor resultaría excesivo.
– El Olivo artificial 155 cm con tronco natural es el más popular. Tiene la altura perfecta para destacar en terrazas, restaurantes y zonas amplias de la casa. Su presencia es suficiente para convertirse en protagonista, pero sin ser desproporcionado.
En ambos casos, lo más importante es el efecto que quieres lograr. Si buscas un detalle discreto, el de 125 cm es perfecto. Si lo que quieres es que tu olivo sea el centro de todas las miradas, entonces el de 155 cm es la mejor elección.
Ideas para colocar el olivo artificial en casa o en un negocio
El lugar en el que coloques tu olivo artificial marcará la diferencia. En una entrada, por ejemplo, aporta esa sensación de bienvenida cálida y elegante que hace que tus invitados se sientan en casa desde el primer momento. En el salón, colocado cerca de un ventanal, añade un aire mediterráneo que convierte el espacio en un rincón especial.
En terrazas urbanas, donde a veces cuesta introducir vegetación real, el olivo artificial funciona de maravilla. Un cliente en Barcelona me pidió uno de 155 cm para su balcón, y con solo añadir unas piedras blancas en la base y un par de sillas de ratán, consiguió recrear un auténtico ambiente mediterráneo en pleno centro de la ciudad.
En negocios la utilidad es aún mayor. En restaurantes, los olivos artificiales no solo decoran: también ayudan a dividir espacios de manera natural. En hoteles, colocados en recepción, generan un impacto inmediato que transmite estilo y tranquilidad a los huéspedes. Incluso en oficinas modernas, donde la decoración suele ser más fría, un olivo aporta un toque humano y estable.
Inversión y durabilidad del olivo artificial
Es cierto que un buen olivo artificial cuesta más que uno de bazar. Los precios de nuestros modelos están entre los 69,90 € y los 139 €, dependiendo del tamaño y del acabado. Pero hay que entenderlo como una inversión a largo plazo.
Un olivo natural en maceta puede costar lo mismo o incluso más, pero si no se dan las condiciones adecuadas, en pocos meses acaba deteriorándose. En cambio, un olivo artificial con tronco natural mantiene su aspecto impecable durante años. No requiere agua, ni tierra, ni abonos. El único cuidado que tendrás que darle es pasarle un paño húmedo de vez en cuando para quitar el polvo.
Conozco clientes que llevan más de cinco años con el mismo olivo artificial, y todavía luce como el primer día. Algunos incluso lo han trasladado de un salón a una terraza, o de una oficina a un restaurante, sin que pierda nada de realismo.
Curiosidades y usos poco conocidos
Una de las cosas más bonitas del olivo artificial es lo versátil que resulta. No solo se utiliza en casas o negocios, también empieza a ser tendencia en eventos y celebraciones. En algunas bodas mediterráneas, por ejemplo, se colocan olivos artificiales en la entrada de la ceremonia como símbolo de unión y prosperidad.
En oficinas he visto cómo se utilizan en salas de reuniones como símbolo de estabilidad y calma, un detalle que ayuda a crear un ambiente más distendido. Y en terrazas privadas, muchos clientes me piden combinar los olivos con guijarros blancos o césped artificial para recrear auténticos rincones mediterráneos en plena ciudad.
Un olivo artificial no es simplemente una planta decorativa. Es una pieza que une estética, tradición y practicidad. Con un modelo de calidad, fabricado con tronco natural y hojas realistas, puedes disfrutar del simbolismo del Mediterráneo sin preocuparte por el clima, el riego o el mantenimiento.